lunes, 29 de diciembre de 2008

Promesas de acuarela

Le gustaba pintar. Levantarse tarde, desperezarse mientras tomaba una taza de café, solo, sentada sobre su pierna en una vieja silla de la cocina. Con sus brazos apoyados en el borde de la mesa, sosteniendo su dosis diaria de energía con ambas manos, miraba tras la ventana la vida pasar, tras los cristales ahumados que le servían de lienzo cuando era pequeña...

Pintar era para ella una desconexión de la realidad, dejar fluir el pincel sobre la firme tela y crear un mundo nuevo... Sin límites, sin miedos a salirse de la raya... Borrando los límites. Mezclando colores, mezclando sensaciones. Una paleta para experimentar.

La melancolía se colaba entre los azules y los grises, su recuerdo entre los verdes, con la esperanza de volver a refugiarse en su mirada, su alegría perdida entre la vitalidad del naranja... Los rojizos guardaban con celo el calor de sus brazos... Y el violeta... el violeta quedó perdido entre la amalgama de colores, agonizante por seguir viviendo...

Aún le sigue esperando, por aquella promesa de una tarde de septiembre, que se escapó del calendario... Promesa que se llevó el viento de otoño, promesa viva diluída en agua... promesa de acuarela.

5 comentarios:

La sonrisa de Hiperión dijo...

"Pintar era para ella una desconexión de la realidad,"

Poreso cuando a un niño le das a pintar con las manos, con la pintura a flor de piel, las sonrisas es lo único que puede asomar en su rosto.
Saludos

àngela dijo...

Los colores nos recuerdan a personas, incluso a recuerdos. Con los colores escribiremos mejor que con letras.

Besos

asfihsfoi dijo...

No hay nada mejor que los colores, son una fuente de sensaciones. De todo tipo.

Alicia. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alicia. dijo...

Cada color le provocaba una sensación diferente. Por eso procuraba no pintar con el color verde, porque le daba esperanza. Y ella sabía que no iba a volver.

Feliz año 2009 :)