martes, 15 de septiembre de 2009

Estado actual

Tenía la costumbre de ir recolectando experiencias ajenas, robaba imágenes bonitas de la calle, se apropiaba de gestos de desconocidos, miradas insinuantes, tímidas o distraídas, manos que cuentan historias, historias sin pies ni cabeza... Para ella todo servía de tela para vestir a sus personajes.
Labios carmín para la chica que sueña con ser actriz, un bastón que sirva de batuta para el viejo cascarrabias que se aferra a la vida de los demás porque la suya hace años que le abandonó, un broche en forma de libélula para dar alas a la mujer que perdió la ilusión cuando un buen día se miró al espejo y no se reconoció...
Deberían de detenerla, por hurto a la Humanidad, por escándalo público y por apropiación indebida...

Nada queda a salvo de un escritor, son los ladrones más desalmados, te desvalijan el alma sin contemplaciones, te diseccionan los sentimientos para segregarlos de forma exhaustiva entre sus personajes, analizan cada movimiento, pensamiento, silencio... gesto, que hagas.

Cuidado con estar cerca de alguno, quizás, un buen día te sorprendas hablando desde las páginas de un libro.


Estado actual: robando matices a la vida,
mis personajes necesitan lo mejor. No me lo tengáis en cuenta.
Pronto verán la luz.

1 comentario:

Lala dijo...

"Para ella todo servía de tela para vestir a sus personajes" Qué gran frase, y qué buena manera de estar más presente en el mundo: recolectando historias, detalles... para luego expresarlos y compartirlos.

Me ha gustado mucho