No me dejes sola nunca, porque te necesito. Así de sencillo. No es dependencia, es necesidad.

Necesito saber que estás ahí y estarás aquí. Necesito saber que aún siguiendo nuestras vidas, ellas estarán irremediablemente unidas siempre. Que aunque encuentre a ese alguien que me haga sentir orgullosa de ser como soy y tú encuentres a ese alguien que te devuelva las ganas de luchar, nunca me dejarás.
Necesito saberlo porque soy débil, al menos eso es lo que va contando mi imagen, y la gente la cree a pies juntillas. Necesito saberlo porque soy frágil.
Y es que cuando una mentira se repite muchas veces, parece convertirse en verdad.
Pero igual que en los embalajes, seis letras capitulares avisan del cuidado con el que se debe manipular las cajas, por miedo a romper su contenido, parece que esa palabra hace más mella en mí que en ellos.
Y así, enfrentándome a mis miedos me muestro hoy, sin máscaras ni artificios.
Con una vulnerabilidad arrolladora...