Siempre dijeron de él que era un joven valiente, que se enfrentaba con arrojo y sin pensárselo dos veces a las más crueles tempestades con las que la vida le sorprendía.
No dudaba en lanzarse al campo de batalla, no titubeaba ante las tormentas... No le frenaba los retos, las metas imposibles ni los contratiempos... Luchó contra todos y todos, sin detenerse...

Sentimos antes que pensamos...
Él nunca fue valiente... porque él nunca tuvo miedo.





4 comentarios:
Dejar de pensar... serìa ideal. Un beso!:)
Al igual que tener miedo puede ser malo, ser demasiado valiente tambien es un arma de doble filo... lo mejor siempre esta en terminos medios, lastima que haya que tener buen equilibrio para estar siempre en la mitad :)
Me gustó varias entradas que leí,..
un saludo..
estas muy bien, me gusta bastante el blog! sigue asi
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